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Por: Abdullah Al-Kahwagi

La Voz del Árabe (LVÁ) – Cd. de México, noviembre 18 del 2016 – RTNOTICIAS – Hace unos cuantos días encontré esta nota que realmente me pareció muy buena, sobre todo porque aquí dice que Occidente aplaudió la muerte o desaparición de Muamar Gadafi, creada sin dudar por ellos mismos, la CIA y amigos, el pretexto de aquella  estúpida película de burla al Profeta Muhammed que molestó a la sociedad islámica del lugar y otros más, y no se tiene por qué negar tal cosa si ya todo el mundo lo sabe, inclusive se ha hecho otra película sobre diplomático de EEUU muerto en Libia, cuando los Libios, supuestamente, mataron al embajador estadounidense, allá mismo, no fue nada más que cuento y puro cuento, ellos mismos lo hicieron porque, dicen, yo leí, ese embajador fue el que planeó muerte o asesinato de Gadafi, así nada más.

Lo quitaron y hoy lo extrañan, bueno o malo en Libia, se supone, había orden que hoy no hay, las tribus siguen en pelea y no paran, conviene a Occidente, claro que sí, nadie vio futuro del país, dicen, hoy se les va de las manos a todos, la Clinton se burló en aquel momento, lo ha lamentado, todos lamentan sus errores de cálculo, las muertes y destrozos también lo lamentan, y aquí el artículo…

RT – El 20 de octubre de 2011, tras meses de protestas contra el Gobierno en Libia, la guerra civil y la intervención extranjera, el ex-líder libio Muamar Gadafi fue capturado y brutalmente asesinado por los rebeldes. A continuación, analizamos cómo vive Libia cinco años después de la muerte del coronel, que en su día fue aplaudida por Occidente.

“Venimos, vimos y él murió”: Hace exactamente cinco años, el ex-líder libio Muamar Gadafi fue capturado, golpeado y asesinado por una turba de rebeldes después de que un ataque aéreo de la OTAN atacara su caravana fuera de su ciudad natal de Sirte.

Al día siguiente, su cadáver, cubierto de sangre, fue trasladado a la ciudad de Misrata, donde fue expuesto durante casi cuatro días en un refrigerador industrial, mientras que las imágenes de su asesinato fueron difundidas durante varios días como un trofeo por los medios de comunicación de EEUU, país que encabezó la campaña aérea de la OTAN para expulsar a Gadafi del poder.

Los líderes occidentales, sobre todo de Francia y el Reino Unido, aplaudieron la muerte del coronel y la ‘nueva página’ que se abría en la vida del país, mientras que la entonces secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, afirmó al respecto en tono de mofa: “Venimos, vimos y él murió”.

Cinco años después, la percepción parece haber cambiado: en abril de este año, el presidente de EEUU, Barack Obama, admitió que su mayor fracaso como presidente fue no pensar en las consecuencias de la intervención en Libia, después de la cual el país se vio sumido en el caos. “[Mi peor error fue] probablemente no planificar el día de después de la intervención en Libia, cosa que creo que había que hacer”, afirmó Obama en una entrevista para Fox News.

Libia, desgarrada por la violencia interna: Libia, un país rico en petróleo, vivió bajo el gobierno de Gadafi durante cuatro décadas, en las cuales llegó a tener uno de los niveles de vida más altos de África. Sus ciudadanos gozaban de atención sanitaria y educación gratuitas. Era un Estado centralizado, no un territorio dividido en tribus y con clanes en guerra.

Tras el asesinato de Gadafi, Libia dejó de facto de existir como una nación unida. Desde 2011, distintos partidos políticos, tribus y milicias combaten por el poder y el control del país y sus riquezas.

En diciembre de 2015, y con la mediación de la ONU, se formó un Gobierno de acuerdo nacional para intentar devolver la estabilidad y la paz al país. Sin embargo, este Ejecutivo, con sede en Trípoli, aún no ha podido consolidar su autoridad sobre el país, en donde existen varias facciones opositoras y otro Parlamento, con sede en Tobruk. Por otro lado, el Estado Islámico también ha aprovechado el caos para ganar terreno en el país.

Crisis petrolera y financiera: Además del caos político, el país norteafricano experimenta una acusada caída del nivel de vida y afronta una crisis financiera.

Libia posee las mayores reservas probadas de petróleo de África –48.000 millones de barriles– pero, debido a la guerra civil, más del 75% de los depósitos no se explotan. Después del 2011, las exportaciones de petróleo se han reducido de 1,6 millones a entre 200.000 y 300.000 barriles diarios. El principal problema es que el control de los campos y terminales petroleras está pasando constantemente de un grupo a otro.

“Hoy en día, Libia está lejos de los diez primeros países exportadores de petróleo como antes”, constata en declaraciones el politólogo Grigori Lukiánov, quien detalla que los suministros de hidrocarburos desde Libia “son inestables” y no queda “ni una empresa confiable con la que hacer negocios”. Además, un duro golpe para el nivel de vida de los libios fue la suspensión de los subsidios estatales para la compra de bienes de consumo popular en el extranjero.

En consecuencia, los ingresos reales de la población cayeron en picado, lo que condujo primero a la migración interna y luego al éxodo de libios hacia Egipto, Túnez, Argelia y Europa a través del mar Mediterráneo.

Las profecías cumplidas de Gadafi: El caos que vive el país, al igual que las consecuencias de la destitución de Gadafi más allá de las fronteras libias, fueron en su día predichos con sorprendente precisión por el propio coronel.

Así, durante una de sus últimas entrevistas, el líder libio advertía de la alta amenaza de que se produjeran atentados terroristas en Europa y de un flujo no controlado de refugiados, además de la desestabilización general de la región mediterránea.

“Yo personalmente juego un papel estabilizador en la región de África. Si la situación en Libia se desestabiliza, aquí Al Qaeda mandará. Libia se convertirá en el segundo Afganistán y los terroristas llenarán Europa”, dijo el entonces mandatario en marzo de 2011.

“La esperanza que vivió la sociedad libia en 2011 no se materializó”, opina Gregori Lukiánov, quien destaca que la misión del Consejo de Seguridad de la ONU ve en Libia todos los signos de una catástrofe humanitaria. Además, el experto señala que hoy en día el país no tiene un Ejército unido, ni un Gobierno unido y no se ve salida al conflicto existente.

“Cinco años después de la caída de Gadafi, tenemos un enorme agujero negro en el mapa del Mediterráneo. Es la zona de un conflicto no regulado y poco previsible, que afecta a los intereses de los países del norte de África y también de Europa”, concluye el politólogo.