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Por: Laura Tejeda Maza*

La Voz del Árabe (LVÁ) – Cd. de México, diciembre 12 del 2016 – Cuando se es un país influyente, tanto a nivel geopolítico como a nivel económico, se debe ser muy cauteloso con las decisiones que se toman, ya que éstas no sólo implican consecuencias para el mismo país, sino que también para terceros.

En 2014, Arabia Saudita conduce a los países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) –la cual domina– a mantener una fuerte producción, a pesar de la caída de la demanda, debido a la creciente importancia del petróleo no convencional o petróleo de esquisto (obtenido mediante la transformación de la materia orgánica contenida dentro de la roca en petróleo sintético y gas) producido por EEUU, que empezó a ser rentable con el aumento del precio del barril. Este aumento de la oferta provocó que el precio del barril, que durante varios meses se había mantenido en un máximo de más de 100 USD, comenzara a caer. La caída del crudo ha sido de alrededor de 60% desde junio 2014 –colapsando el precios del barril de petróleo desde 110 USD a principios de 2014, a 37 USD en enero de 2016, provocando, además, déficits presupuestarios que dieron lugar a medidas de austeridad, incluyendo a Arabia Saudita.

Según analistas, la perspectiva del regreso de Irán al mercado del petróleo, como resultado del levantamiento de las sanciones internacionales en 2015, produjo que Arabia Saudita continuara aumentando su producción de petróleo, con el fin de reducir los precios y poner en peligro las exportaciones iraníes, cuyos ingresos se basan también fuertemente en el oro negro. Del mismo modo, el reino saudita ha aumentado sus ventas a los clientes naturales iraníes, como China e India. Sin embargo, Teherán tiene previsto aumentar también su producción de petróleo a 4 millones de barriles por día para marzo 2017 y vender este hidrocarburo más barato que sus competidores regionales, esto con el fin de recuperar su posición y partes del mercado anteriores al embargo.

Lejos de cerrar las válvulas, Arabia Saudita ha incrementado la  producción desde el comienzo del año, alcanzando los 10.6 millones de barriles por día, a mediados de julio de este año. A principios de abril, el príncipe saudí Mohammed bin Salmane, responsable de la política petrolera y económica del reino, dijo a Bloomberg que Riyad sólo congelaría su producción si los otros productores –incluyendo a Irán–, lo hacían. Esto debido a que si sólo Arabia Saudita congela su producción le daría ventaja a sus competidores: Estados Unidos, Rusia e Irán.

El 17 de abril del presente año los miembros de la OPEP llevaron a cabo una reunión en Doha (Qatar), con el fin de conciliar una solución a la situación precaria que están viviendo los países miembros, debido a la poca rentabilidad de la sobreproducción. Sin embargo, el consenso no se llevó a cabo debido a la negativa de Teherán de limitar la producción. Cabe mencionar que también existe una negativa de parte de Irak ya que, a causa de la situación de seguridad que vive actualmente el país, necesita recabar la mayor cantidad de dinero posible para financiar la lucha en contra de Daesh.

Del 26 al 28 de septiembre pasados se llevó a cabo una reunión informal de la OPEP, en el marco de la 15º Foro Internacional de la Energía organizada en Argel (Argelia), con el fin de reiniciar las negociaciones para la congelación del nivel de producción, para incrementar el precio del barril. Varios países como Venezuela, Argelia y Nigeria están presionando para una pronta decisión ya que sus situaciones económicas son críticas. Si bien es una situación que ha afectado a todos los países exportadores, hay países como Arabia Saudita, que a pesar del déficit y del plan de austeridad adoptado, tiene suficiente dinero, amasado a través de los años, para sobrevivir en el mismo contexto por lo menos tres años.

El miércoles 28 de septiembre se llegó a un acuerdo de disminución de la producción total de los países productores de 33.24 a entre 32.5 y 33 millones de barriles por día, lo que debería aumentar el precio del barril a 50 USD. Ambos países, Arabia Saudita e Irán, son cruciales para la resolución de este conflicto, debido al peso que tienen en la organización. El acuerdo se realizó gracias a una conciliación de puntos de vista entre los dos colosos de Medio Oriente. El ministro del Petróleo de Arabia Saudita, Khalid al Falih, declaro que tres países estarán autorizados a producir “en los niveles máximos que tengan sentido”, de acuerdo con el periódico Le Monde. Estos tres países son: Irán, debido al embargo del que acaba de salir; Nigeria, cuyas instalaciones petroleras en el delta del río Níger has sido afectados por los ataques de los rebeldes; y Libia, devastada por la guerra civil. Esta declaración refleja un cambio en la posición de Riyad, quien hasta ahora había excluido toda disminución de la producción si todos los otros productores, tanto de la OPEP como los no miembros, hacían lo mismo.

Dado que la producción de la OPEP representa sólo un poco más de un tercio del petróleo mundial, su capacidad para reducir el exceso de la oferta mundial e influir en los precios es limitada. Para ello se requiere la cooperación de Rusia y de EEUU, quienes son los otros dos productores importantes. De acuerdo con un artículo del 30 de noviembre del periódico Al Jazeera, los esfuerzos de la organización para convencer a otros países, no sólo a Rusia –que bombea 11 millones de barriles–, para reducir la producción fracasó, ya que al estar siendo golpeado fuertemente por los bajos precios y las sanciones occidentales, Moscú ha accedido únicamente a congelar su producción, pero no a disminuirla.

Ahora que Donald Trump fue electo presidente existe mucha incertidumbre sobre el desarrollo del mercado petrolero –entre muchas otras áreas–, por lo que la reunión oficial de la OPEP del pasado 30 de noviembre en Viena no tuvo una conclusión clara como se esperaba. Si bien el acuerdo de disminución de producción fue concluido, no se determinó con claridad la contribución de cada país. En efecto, la OPEP tiene muchos factores inciertos que deben de ser tomados en cuenta como la posibilidad de un aumento en la producción estadounidense, una ruptura del acuerdo con Irán y por ende otra caída en los precios como lo indican expertos citados por el periódico The Guardian.

Esto sin mencionar que la reunión de Viena se llevaba a cabo en un contexto global en el que la legitimidad de la organización (vieja de 56 años) está en peligro debido a su falta de cohesión y de consensos, lo que conlleva a situaciones de crisis a nivel tanto nacional como regional, en materia económica y geopolítica.

Queda esperar que los 14 miembros de la OPEP determinen la parte de reducción que le tocaría a cada uno,  además de hacerla respetar, pues no siempre se han respetado los límites de producción acordados, además de vigilar de cerca los proyectos del 45° presidente de los EEUU.

*Laura Tejeda Meza: Licenciada en Estudios Árabes y Maestra en FLE, ambas realizadas en Francia. Políglota y redactora en tres revistas, entre las cuales se cuenta La Voz del Árabe. Aborda diversas temáticas sobre Francia y Mundo arabo-musulmán.
FuenteLaura Tejeda Meza
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