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LA CALIGRAFÍA ÁRABE EN EL ARTE ISLÁMICO

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La Voz del Árabe (LVÁ) – Cd. de México, febrero 22 del 2017 – La caligrafía arábiga difiere de la occidental de dos modos distintos y fundamentales. Tuvo su origen no como un medio utilitario de comunicación entre los hombres sino como un medio sagrado de comunicación entre Dios y los hombres. La escritura arábiga apenas había evolucionado y era poco usada antes del Profeta Muhammad pero en un siglo se transformó en una forma majestuosa como vehículo para la transformación del Corán y de esta forma se convirtió en la herencia de todos los pueblos islámicos. Tanto para el calígrafo como para el lector tal factor da a este arte su carácter y su importancia y explica su función no sólo en los libros  sino también como elemento dominante de la decoración arquitectónica y en casi todas las demás formas de arte: el metal, la cerámica, el vidrio, los tejidos del mundo islámico.

En segundo lugar la escritura arábiga se diferencia de la latina por su composición. Ambas son alfabéticas pero, mientras que las letras latinas siempre constituyen unidades separadas, en la escritura arábiga son parte de una unidad. Todas las letras excepto las iniciales de palabras se unen con las precedentes y también, con cuatro excepciones, con las siguientes. Por lo tanto la escritura se mueve en sentido horizontal de derecha a izquierda con interrupciones sólo al final de las palabras o donde se presenten estas letras finales. El número de formas de letras también es menor; algunas sólo se diferencian entre sí mediante puntos; y éstos junto con los signos diacríticos que indican las vocales cortas constituyen, en algunas escrituras, un importante acompañamiento de un modo del diseño lineal de las letras.

Como con las letras latinas y sus diversas formas: romanas, góticas, uncial, itálica, etc., también existen distintos estilos de escritura arábiga. En este lugar sólo es posible mostrar las más importantes y apuntar unas cuantas formas en que han sido utilizadas.

El estilo más antiguo conocido es el cúfico y tiene muchas formas diversas. En el tipo más antiguo del Corán son característicos grandes alargamientos horizontales que espacian las palabras dentro de una misma línea. La escritura se traza con una pluma de ancho corte hecho de cálamo. Ya desde el comienzo se escribía con gran refinamiento, Todos los trazos eran gruesos y con amplios lazos. Las terminaciones oblicuas junto a esas curvas equilibran las largas horizontales. La importancia sagrada del texto se expresa mediante el empleo de términos deliberados y abstractos. La escritura cúfica oriental acentúa el movimiento diagonal con sus elementos rómbicos y con los verticales. Las altas letras alif y lam, que en el árabe se dan juntas con mucha frecuencia forman unas marcadas paralelas y, si se invierten, constituyen una letra compuesta de doble curva que domina el diseño general del escrito.

Otro modelo fue creado por los calígrafos africanos y españoles modelo que marca el acento sobre las letras finales extendiéndolas en grandes curvas. La tinta suele ser característicamente delgada, con delicados matices y se emplearon signos diacríticos para aumentar los contrastes de color.

Al mismo tiempo que la cúfica se desarrolló otro tipo de escritura más legible y menos formalista y en el S. X el calígrafo Ibn Muqlah formuló las reglas de proporción y medida para cada letra. Se crearon entonces seis estilos clásicos muy relacionados entre sí, entre ellos el maskhi, el thuluth y el muhaqqaq. La disciplina de estos cánones de proporción permite una nueva libertad de desarrollo sin pérdida de control. Ya no es importante la línea de sustentación en que se apoya la escritura cúfica, y a la que proporciona su estabilidad típica; las letras se pueden superponer y la pluma se mueve con una fluidez hasta entonces desconocida.

En distintas épocas y en distintos países se fueron creando otros estilos de los cuales los más importantes son el nasta’lig inventado a finales del S. XIV y utilizado en Irán, Turquía y la India. Tenía una nueva cualidad lírica: delicados trazos de movimientos lineales reemplazaron a la firmeza sinuosa de la escritura thuluth. Se utilizan de manera característica para transcribir textos poéticos más que para el Corán.

En la decoración arquitectónica y en sus aplicaciones a diferentes materiales el máximo logro de la caligrafía cursiva es la creación de complejos diseños dentro de una zona determinada del edificio. Se inventaron nuevos estilos de escritura cúfica: formas macizas con una firme línea de base, formas completamente geométricas para inscripciones construidas con ladrillos o formas en las que la vertical se retuerce de forma complicada. La variedad y la importancia de la caligrafía es inmensa en el Islam.”

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