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SYKES-PICOT: ¿ORIGEN DE PROBLEMAS EN MEDIO ORIENTE?

Hace 100 años, Inglaterra y Francia firmaron un acuerdo que sentó las bases para "un siglo de crisis y disfunción", según estima el analista Ishaan Tharoor. Cientos de miles de personas han muerto a causa de Sykes-Picot y todos los problemas que ha creado.

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Por Abdullah Al-Kahwagi

La Voz del Árabe (LVÁ) – Cd. de México, marzo 14 del 2017 – Han pasado más de 100 años, largos y penosos años, más de un siglo después de aquella gran mentira del tratado del británico Siques y el francés Picot, ambos políticos ambiciosos, ambos locos aprovechados por el poder, al final nada salió exacto como ellos pensaban, al final sólo guerra y penas ha traído este “gran tratado” pero sólo para Occidente nunca para Medio Oriente, nombre que le dio Europa, Occidente, a esta gran tierra que sólo buscaba su lugar y su propia paz en su casa, un hogar grande que fue intervenido, asaltado por Europa y su poder traicionero y mentiroso, los imperialistas han logrado su cometido, debilitar al Mundo Árabe, a la Arabia grande de nuestros padres, nuestros abuelos y nuestra descendencia completa que a muchos cuesta trabajo reconocer, decirlo y gritarlo dentro y fuera de la Arabia, porque los occidentales han podido borrar toda aquella historia que hoy reclaman muchos para ellos mismos, cercanos, lejanos, todos son de la gran Arabia y ella los reclama y nadie le hace caso, así la historia, así los hombres que fueron de allá y ahora son de acá…

Se llora por alegría pero también se llora por tristeza, por extrañar y por haber dejado la tierra que nos vio nacer, a la que pertenecemos y hemos dejado por guerra, por inseguridad y llegamos a la América hermosa, hoy también deñada por aquellos conocidos como sionistas, los mismos que destruyen poco a poco la gran Arabia, los que han sacado todo el petróleo y hoy lo deben, los que han matado a tantos hermanos árabes que sus muertes hoy pagan de alguna manera, todos ellos que nos dañaron, lo digo con todo coraje y tristeza, soy de allá y extraño, me gusta y sigo extrañando y preguntando: ¿por qué, cómo y por cuánto los árabes se dejaron dominar por los occidentales? Creo que jamás respuesta tendremos, sería y coherente, nunca llegará, o tal vez, ya está aquí y no todos la podemos ver…

Se ha cumplido el centenario de un pacto que cambió la historia de Oriente Medio. El 16 de mayo de 1916 un diputado conservador británico, Mark Sykes, firmó un acuerdo secreto con el diplomático francés François Georges-Picot para que Reino Unido y Francia se repartieran los territorios de esa región en el caso de que su bando venciera en el conflicto que luego se conoció como la Primera Guerra Mundial.

Este pacto estipulaba que el territorio que corresponde con las actuales Jordania, Irak y las áreas en torno a las ciudades israelíes de Haifa y Acre quedaría bajo el control de los británicos; mientras que los franceses se quedarían con el sudeste de Turquía, el norte de Irak, Siria y Líbano.

El analista Ishaan Tharoor explica en The Washington Post, en última instancia, ese plan nunca se convirtió en realidad por varios motivos: primero, fuentes soviéticas revelaron su existencia; después, la caída del Imperio otomano, los tratados posteriores y el cambio de los intereses coloniales alteraron la composición de la región.

A pesar de que el documento no se aplicó, Tharoor destaca que su contenido sí sentó las bases para “un siglo de crisis y disfunción”, debido a que primero “alentó el gran deseo de una nación árabe independiente” y, después, lo “traicionó”.

SENTIMIENTO DE TRAICIÓN Y VULNERABILIDAD: Ishaan Tharoor recuerda que los británicos instalaron reyes para gobernar nuevos países en Irak y Jordania y aceleraron el advenimiento de un Estado sionista, para la ira de los palestinos que vivían allí. A su vez, los planificadores coloniales franceses propagaron “divisiones sectarias” cuando establecieron las actuales Siria y Líbano. Los kurdos, una minoría étnica sin Estado, fueron “directamente ignorados”.

El autor detalla que “Sykes-Picot, ideado en los pasillos del poder colonial, llegó a representar algo mucho más grande en las mentes de muchas personas en el mundo árabe”. Además, cita las palabras de James Barr, autor del libro ‘A Line in the Sand: Britain, France and the Struggle That Shaped the Middle East’ (‘Una línea en la arena: Gran Bretaña, Francia y la lucha que dio forma a Oriente Medio’), quien considera que ese acuerdo se convirtió en “la clave no solo del sentimiento de traición que crearon los asentamientos de posguerra, sino también para la vulnerabilidad de la región a la injerencia extranjera”.

CAMBIÓ EL CURSO DE LA HISTORIA: “Cientos de miles de personas han muerto a causa de Sykes-Picot y todos los problemas que ha creado”, ha comentado a la revista ‘New Yorker’ el kurdo Nawzad Hadi Mawlood, gobernador de la provincia iraquí de Irbil, quien ha agregado que “cambió el curso de la historia y la naturaleza”.

Por otro lado, el supuesto legado del Sykes-Picot también se ha convertido en una fuente fértil para la propaganda de los yihadistas del Estado Islámico, uno de cuyos principales objetivos es “corregir los errores” de ese pacto. Tharoor recuerda que, en 2014, esos terroristas publicaron un video propagandístico que mostraba a sus miembros derribando una muralla de polvo a lo largo de la desértica frontera entre Siria e Irak mientras aseguraban que estaban “demoliendo” la historia de Sykes-Picot.

Por otro lado, el analista señala que tachar un acuerdo colonial de un siglo de antigüedad como el ‘pecado original’ de Oriente Medio resulta “conveniente y algo ingenuo” al mismo tiempo, ya que esa postura no tiene en cuenta “la historia de las sociedades pluralistas que existían antes de la división de las tierras otomanas ni las muchas décadas de mal gobierno árabe que vinieron a partir de entonces”.

Con todo, Tharoor se hace eco de Steven Cook y Amr Leheta, dos investigadores sobre Oriente Medio, quienes argumentan que los conflictos que la región vive hoy en día “no son realmente sobre la legitimidad de las fronteras y la validez de los lugares llamados Siria, Irak o Libia”, sino “acerca de quién tiene el derecho de gobernar”.

Para finalizar, Ishaan Tharoor concluye que “la respuesta a esa amarga lucha no se puede encontrar en las líneas de un mapa trazado hace 100 años”.

UN SIGLO DEL SYKES-PICOT, EL ACUERDO QUE CREÓ A SIRIA E IRAK Y DESENCADENÓ CIEN AÑOS DE RESENTIMIENTOS: A punto de cumplir cien años en medio de un coro generalizado de críticas en la región, nunca había estado tan amenazado el legado del tratado Sykes-Picot, el arreglo secreto de 1916 entre Francia y Reino Unido que sentó las bases de las actuales fronteras de Medio Oriente.

Con Irak cada vez más cerca del caos y una posible desintegración, los líderes kurdos de la zona norte del país –una región que ya gozaba de autonomía– ahora amenazan con una escisión total y una declaración de independencia.

Y la intención de erradicar todas las fronteras de la región y enterrar para siempre al Sykes-Picot ya había sido claramente declarada por el autodenominado Estado Islámico (EI) en junio de 2014, cuando literalmente procedió a borrar la frontera entre Irak y Siria.

Cada vez está más claro: pase lo que pase con EI, el futuro de Siria e Irak como estados unitarios –un concepto clave del proyecto Sykes-Picot– está en el aire.

En realidad, ninguna de las actuales fronteras del Medio Oriente fueron realmente delineadas en el documento firmado el 16 de mayo de 1916 por el diplomático británico Mark Sykes y su colega francés François Georges-Picot.

El puesto fronterizo tan histriónicamente borrado por EI en la frontera sirio-iraquí, por ejemplo, muy probablemente estaba a varios cientos de kilómetros de la famosa “línea en la arena” trazada por Sykes y Picot hace 100 años.

Dicha línea partía casi directamente de la frontera persa en el noreste y seguía hacia abajo entre Mosul y Kirkuk y a través del desierto hacia el mar Mediterráneo, para luego virar y hacer un bucle en la parte superior de Palestina.

Y las actuales fronteras de la región surgieron de un largo proceso de tratados, conferencias, acuerdos y conflictos que siguió a la desintegración del Imperio Otomano y el final de la Primera Guerra Mundial.

Sin embargo, el espíritu del Sykes-Picot –dominado por los descarnados intereses y ambiciones de los dos principales poderes coloniales de la época– prevaleció durante todos esos procesos y las décadas subsiguientes, hasta la crisis de Suez de 1956 e incluso más allá.

Y dado que inauguró esa era y epitomizó el concepto de arreglos coloniales clandestinos, Sykes-Picot también pasó a convertirse en el símbolo de una era en la que poderes externos acostumbraban imponer su voluntad, dibujar fronteras y quitar y poner gobiernos, jugando a divide y vencerás con los “nativos” y un complejo ajedrez con sus rivales coloniales.

El orden resultante, visible en el actual Medio Oriente, es un conjunto de estados con fronteras que fueron trazadas casi sin tomar en cuenta aspectos étnicos, tribales, religiosos o lingüísticos.

Y, al congregar a un conjunto de minorías, esos países comparten una tendencia natural hacia la desintegración, a menos que los mantenga unido el puño de hierro de un caudillo o un gobierno central fuerte.

No deja de ser irónico, sin embargo, que las dos fuerzas que actualmente atacan el legado del Sykes-Picot con más fuerza y de forma más explícita también se combaten mutuamente: los militantes de EI y los kurdos en el norte de Irak y Siria.

En los dos países, los kurdos han demostrado ser los mejores aliados de Occidente en su lucha con EI, pero ambos comparten su determinación por redibujar las actuales fronteras.

“Yo no soy el único que lo dice, la verdad es que el Sykes-Picot fracasó, está acabado”, dijo en una entrevista con la BBC el presidente de la Región Autónoma Kurda de Irak, Massoud Barzani.

“Hay que encontrar una nueva fórmula para la región. Y creo firmemente que con esta nueva fórmula los kurdos van a ver satisfecha su demanda histórica y su derecho (a la independencia)”, agregó.

“Hemos pasado por varias experiencias amargas luego de la formación del estado iraquí después de la Primera Guerra Mundial. Tratamos de preservar la unidad de Irak, pero no somos responsables por su fragmentación: son otros los que lo fracturaron”, aseguró el líder kurdo.

“No queremos ser parte del caos y los problemas que rodean a Irak por los cuatro costados”.

ENTIDAD CON FRONTERAS: Para Barzani, el primer paso debe ser “negociaciones serias” con el gobierno central de Bagdad para alcanzar un acuerdo y una solución que lleve a lo que los líderes kurdos llaman con optimismo “una separación amistosa”.

Pero si eso no es posible, entonces los kurdos se verán obligados a seguir adelante unilateralmente con un referendo sobre la independencia, le dijo a la BBC.

Los kurdos de Irak no tienen salida al mar y están rodeados por vecinos –Siria, Turquía, Irán e Irak– que han tradicionalmente sofocado las aspiraciones kurdas.

Y la amenaza de Estado Islámico también los ha hecho más dependientes que nunca de los poderes occidentales, los que también aconsejan insistentemente su permanencia como parte de Irak.

Pero ya sea que consigan o no una independencia formal y completa en un futuro próximo, ya han logrado establecer una entidad con fronteras, una bandera, un aeropuerto internacional y un parlamento, gobierno y ejército propios. Todo, excepto un pasaporte y su propia moneda.

En ese sentido, ya lograron redibujar el mapa.

Y en la vecina siria, los kurdos locales también están haciendo lo mismo, controlando un extenso territorio a lo largo de la frontera turca bajo la figura de “auto-administración”.

REDIBUJANDO EL FUTURO: Las ganancias territoriales de Estado islámico, por su parte, ya parecen haberse alcanzado su punto máximo.

Pero el caos en Irak y Siria que le permitió echar raíces todavía no se ha agotado.

Efectivamente, la fragmentación de Siria por causa de una violenta guerra civil de carácter sectario, y la alienación de la minoría sunita (y de los kurdos) de Irak, siguen siendo reales.

Y la gran pregunta ahora es si se pueden encontrar fórmulas para que todas esas comunidades convivan pacíficamente dentro de las fronteras heredadas por la historia del siglo XX, o si habrá que dibujar nuevas fronteras para acomodarlas.

“Sykes-Picot ya murió, eso no se discute. Pero todo lo demás está por definirse. Y mucho tiempo tendrá que pasar antes de tener claridad sobre los resultados”, dijo el veterano líder libanés Walid Jumblatt.

PROFECÍA CUMPLIDA: El tratado Sykes-Picot traicionó las promesas de libertad que los británicos les habían hecho a los árabes a cambio de su apoyo contra el Imperio Otomano.

Y también iba en contra de la visión del presidente de EE.UU. Woodrow Wilson, quien predicaba autodeterminación para los pueblos sojuzgados por los otomanos.

De hecho, cuando el asesor de Wilson en política exterior, Edward House, fue informado del acuerdo por el secretario para asuntos exteriores británico, Arthur Balfour, escribió: “Todo es muy malo y se lo dije a Balfour”.

“Están convirtiendo esa región en terreno fértil para una futura guerra”.

 

 

 

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Las declaraciones y opiniones expresadas en esta publicación son exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de La Voz del Árabe.