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ARCHIVOS DEMUESTRAN QUE EE.UU. AYUDÓ A SADDAM HUSSEIN

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Por: Abdullah Fawaz Al-Kahwagi

-La historia recuerda, tiene memoria- Archivos de la CIA demuestran que EE.UU. ayudó a Saddam Hussein a lanzar ataques químicos.

Y aquí una vez más se demuestra quienes son lo que han hecho del Mundo Árabe y del mundo completo lo que es hoy, aquí está una prueba más que publicó hace unas semanas la agencia RT, rusa según se dice, de la que parece está entre dos aguas, una en contra y otra a favor de occidente, bueno así dicen y escucho sólo, leo entonces que esto sigue vigente, y hoy lo vemos pues cómo EEUU bombardeó a Siria, de dos formas, con gas mortífero y con bombas, a gente inocente mató, destruyó lo que puedo y no se le reclama nada por la comunidad mundial, algo que extraña, ¿será que el que se atreva a decir algo de muere? Pero bueno, haces unos días EEUU bombardeó Afganistán con la “madre de todas las bombas”, no siendo esta nuclear mató a varios cientos seres humanos. Y así vamos viendo cómo ellos tratan de hacer suyo el mundo, de acabarlo, de… ya nadie sabe realmente lo que ellos desean con el presiente dicen que es loco que hoy os gobierna, ¿a dónde va el mundo?

Y entonces la historia continúa llenando sus páginas, de horror casi todas ellas, de muertes y sangre derramada por los viles occidentales que sólo piensan en ellos, y así fue la guerra de los Bush contra el Mundo Árabe, aquí la CIA ayuda a Hussein, lo protege ¿a costa de qué, bajo amenazas, a costa de su vida de su familia, de qué…?

Y entonces aquí la nota de RT publicada:

RT – EE.UU. estaba al corriente de que Saddam Hussein estuvo lanzando los más potentes ataques químicos en la historia, e incluso le ayudó en ello, escribe la revista ‘Foreign Policy’ remitiéndose a documentos de la CIA recién desclasificados.

El Gobierno de EE.UU. está considerando una acción militar contra Siria alegando ataque químico cerca de Damasco, pero hace unas décadas la CIA y militares estadounidenses no hicieron nada para detener el uso de gas nervioso contra Irán, informa la revista  ‘Foreign Policy’.

En 1988, durante los últimos días de la guerra de Irak contra Irán, EE.UU. supo gracias a imágenes de satélite que Irán estaba a punto de ganar una importante ventaja estratégica al abrir una brecha en la defensa iraquí.

Funcionarios de inteligencia estadounidenses transmitieron la posición de las tropas iraníes a Irak, conscientes de que el Ejército de Saddam Hussein iba a atacar con armas químicas, incluyendo el gas sarín, un agente letal nervioso.

Los datos entregados al mando militar de Saddam Hussein incluían imágenes y planos de movimientos de las tropas iraníes, así como la ubicación de las instalaciones logísticas de la República Islámica y planes detallados del emplazamiento de sus tropas antiaéreas.

Usando estos datos, las tropas iraquíes utilizaron gas mostaza y sarín antes de lanzar cuatro importantes ofensivas a principios de 1988. Las ofensivas de las tropas de Saddam ayudaron a cambiar el curso de la guerra a favor de Irak y llevar a Irán a la mesa de negociaciones.

Durante varios años los funcionarios estadounidenses han negado su conocimiento de los planes de ataques químicos iraquíes, insistiendo en que el Gobierno de Hussein nunca anunció que iba a utilizar estas armas. Pero el coronel retirado de la Fuerza Aérea de EE.UU. Rick Francona, exagregado militar en Bagdad durante aquellos años, da una visión diferente.

“Los iraquíes nunca nos dijeron que tenían planes de usar gas nervioso. No necesitábamos que nos lo dijeran: ya lo sabíamos”, dijo el coronel citado por ‘Foreign Policy’.

Según los archivos de la CIA y entrevistas a oficiales de inteligencia militar como Francona, EE.UU. tenía pruebas consistentes de ataques químicos iraquíes a partir de 1983. Fue en ese mismo período que Irán denunció públicamente los ataques químicos contra sus tropas y recogía datos para presentarlos a las Naciones Unidas.

Pero faltaban pruebas, y los informes secretos mandados a funcionarios de inteligencia de más alto rango en el Gobierno de EE.UU. contenían muchas. La CIA no quiso intervenir en el caso.

Intereses geopolíticos disfrazados de derechos humanos: El periodista internacional Alberto Rabilotta considera que las mentiras de EE.UU. forman parte de su política exterior y van dirigidas a provocar más guerras.

“La mentira, el encubrimiento, las falsedades y la desinformación forman parte de la política de EE.UU. Lo que está detrás de todos estos intereses de los países occidentales en Siria tiene que ver con los gasoductos que podrían llevar el gas de Irán hacia Europa, tiene que ver con las realidades políticas y económicas, con los recursos naturales y con el control geopolítico en la región. No hay nada de derechos humanos”, dijo.

Y resulta que todo aquello que se dijo no se dijo, fue mentira, Saddam Husein nunca tuvo tales armas químicas todo fue un invento, y aquí un artículo más, ahora de la BBC de Londres, en español, publicado hace también algunos meses con datos interesantes, aquí la nota que nos dirá mucho más, y fue publicada por agencia británica, tener en cuenta. Leer:

BBC-MUNDOUna investigación periodística de la BBC ha determinado que las mentiras de dos espías iraquíes jugaron un papel central en la decisión de Estados Unidos y Reino Unido de comenzar la guerra de Irak para derrocar al gobierno de Saddam Hussein.

El estudio periodístico muestra cómo, desde antes del inicio de los combates, las evidencias de inteligencia y de fuentes de alto rango apuntaban a que el régimen de Hussein no poseía armas de destrucción masiva.

Seis meses antes de la invasión, el entonces primer ministro británico, Tony Blair advirtió públicamente a su país acerca de la amenaza de las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein.

“El programa no se ha clausurado”, aseguró Blair. “En estos momentos todavía está funcionando”. Blair se apoyó en datos de inteligencia sobre las armas de destrucción masiva para justificar el comienzo de la guerra.

Ese mismo día, el 24 de septiembre de 2002, el gobierno británico publicó un controversial informe sobre las armas de destrucción masiva de Irak.

Preparado especialmente para su difusión al público, este informe incluía una introducción de Blair, quien aseguraba a los lectores que Saddam Hussein había continuado produciendo armas de destrucción masiva “más allá de toda duda”.

Sin embargo, a pesar de que nunca se menciona en el informe, la duda existía. Los datos originales de varias fuentes, entre ellas la agencia británica de inteligencia MI6, mostraban su recelo.

De acuerdo con las notas originales del Comité Conjunto de Inteligencia, las evidencias eran “esporádicas y parciales” y “permanecían limitadas”.

La exclusión de esas especificaciones del informe dio al texto que se hizo público una certeza que nunca había merecido.

EL FRACASO DE LA INTELIGENCIA: El programa periodístico Panorama, de la BBC, ha hecho público que muchos de los datos clave usados por Downing Street y la Casa Blanca estuvieron basados en invenciones, ilusiones y mentiras.

Image caption Butler asegura que Blair realmente creía que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva.

Como lo explica el general Mike Jackson, entonces jefe de Ejército Británico, “lo que parecía ser oro en términos de inteligencia, resultó ser oro falso, parecía oro pero no lo era”.

Sí habían otros datos de inteligencia pero eran menos alarmantes.

El primer informe del gobierno británico sobre armas de destrucción masiva posterior al inicio de la guerra dice que Blair y los grupos de inteligencia “se engañaron a sí mismos”. Este informe estuvo a cargo de Robin Butler.

Tanto Butler como Jackson concuerdan en que Blair no mintió porque aseguran que el entonces primer ministro realmente creía que Saddam Hussein sí tenía armas de destrucción masiva.

El más notorio de los espías que engañó al mundo fue el desertor iraquí Rafid Ahmed Alwan al-Janabi.

Sus invenciones y mentiras fueron parte crucial de los datos de inteligencia que se usaron para justificar una de las guerras más polarizantes en la historia reciente. Estas mentiras contribuyeron a uno de los mayores fracasos de inteligencia de los que se tiene memoria.

Rafid llegó a ser conocido con el nombre de Curveball, el código de espía que le fue asignado por la inteligencia de los Estados Unidos.

En inglés, el término “curveball” es un lanzamiento de béisbol que toma una curva y engaña a los bateadores. Paradójicamente, en este caso, el nombre clave terminó siendo demasiado apropiado.

Image caption Tahir Jalil Habbush Al-Tikriti representaba la sota de oros en la baraja de cartas de “los más buscados”.

Janabi, de nacionalidad iraquí, llegó a Alemania en 1999 a un campo de refugiados buscando asilo político. En ese momento, Janabi, quien dijo ser ingeniero químico, atrajo la atención del servicio de inteligencia alemana, BND.

El refugiado aseguraba haber visto laboratorios biológicos móviles instalados en camiones para evitar ser detectados. Los alemanes tenían dudas sobre Janabi. Sin embargo, sus datos fueron compartidos con la inteligencia estadounidense y británica.

La agencia británica MI6 tenía también dudas y eso lo expresaron en un cable secreto transmitido a la CIA: “Elementos de su comportamiento nos parecen típicos de aquellos individuos que normalmente serían considerados como mentirosos pero nos inclinamos a creer que una significante parte de lo que reporta es verdad”.

Los británicos y los estadounidenses decidieron creerle a Curveball, quien más tarde admitió haber inventado y mentido. También parecen haber datos de otro espía que engañó al mundo. Se trata de un antiguo oficial de inteligencia iraquí, llamado Maj Muhammad Harith, quien aseguró que el plan de desarrollar laboratorios biológicos móviles había sido su idea. Además, alegaba que él había ordenado la compra de siete camiones Renault para poner a funcionar aquellos laboratorios.

Este individuo había llegado a Jordania y una vez allí había contactado y hablado con los estadounidenses.

Al parecer Muhammad Harith inventó su versión porque estaba interesado en un nuevo lugar para vivir. Diez meses después de la guerra, los datos que aportó fueron descartados como invenciones.

En todo caso, la agencia británica MI6 pensaba que tenía información adicional para corroborar la versión de Curveball. Otra fuente, cuyo código es Red River (“Río Rojo”) reveló que había estado en contacto con una fuente secundaria que, a su vez, le había asegurado haber visto fermentadores en los camiones.

Sin embargo, aquella fuente secundaria nunca aseguró que los fermentadores tuvieran que ver con agentes biológicos. Después de la guerra, la agencia MI6 decidió que Red River no era una fuente confiable.

EL TRAJE HECHO A MANO: Sin embargo, no todos los datos de inteligencia estaban equivocados. La información aportada por dos fuentes de alto perfil cercanas a Saddam Hussein era correcta. Ambas fuentes aseguraron que Irak no tenía ninguna arma de destrucción masiva activa. La fuente de la CIA era el ministro iraquí de Relaciones Exteriores, Naji Sabri.

El ex jefe de la CIA en París, Bill Murray, estuvo en contacto con él a través de un intermediario, un periodista árabe, a quien le entregó US$200 mil dólares en efectivo como desembolso inicial.

Él aseguró que Naji Sabri “parecía una persona de interés real, alguien con quien deberíamos estar hablando”.

Murray preparó una lista de preguntas para pasárselas al ministro, con el tema de las armas de destrucción masiva como prioridad al comienzo del documento.

El intermediario se reunió con Naji Sabri en Nueva York en septiembre de 2002 cuando estaba a punto de hablar en las Naciones Unidas, seis meses antes del comienzo de la guerra y justo una semana antes de que el informe británico fuera publicado.

El intermediario le compró al ministro un traje hecho a mano que el alto cargo político vistió en las Naciones Unidas, un detalle que Murray interpretó como signo de que Naji Sabri estaba dispuesto a trabajar con ellos como aliado.

Murray dice que el resultado de las operaciones de inteligencia permitió saber que Saddam Hussein “tenía algunas armas químicas que habían sobrado de la década de los noventa y esas existencias habían sido dadas a varias tribus leales a él. Tenía intenciones de poseer armas de destrucción masiva -químicas, biológicas y nucleares- pero hasta ese momento no tenía prácticamente nada”.

La CIA insiste en que el informe de inteligencia de la “fuente” indicaba que el expresidente iraquí sí tenía programas de armas de destrucción masiva porque, de acuerdo con la agencia, mencionaba que “Irak estaba produciendo y acumulando armas químicas” y “como último recurso tenía lanzadores móviles armados con dispositivos de guerra química”. Murray contradice esta versión. La segunda fuente de alto perfil era el jefe de inteligencia de Irak, Tahir Jalil Habbush Al-Tikriti, quien representaba la sota de oros en la baraja de cartas de “los más buscados” del gobierno de Hussein distribuida por las fuerzas estadounidenses.

Dos meses antes del inicio de la guerra, un miembro veterano de la agencia MI6 se reunió con Habbush en Jordania en enero de 2003. Se pensaba que Habbush quería negociar un acuerdo para detener la invasión inminente. Él también dijo que Saddam Hussein no tenía armas de destrucción masiva activas.

Sorpresivamente, Butler, quien dice que los británicos están “en todo su derecho” para sentirse engañados por su primer ministro, sólo supo de la información de Habbush después de que su informe fue publicado.

“No sé cómo explicar eso”, dice Butler”. “Esto es algo que se nos pasó en nuestra revisión. Pero cuando preguntamos sobre eso, nos dijeron que no era un dato significativo porque la SIS (MI6) lo descartó como una estrategia de Saddam para engañarnos”

Butler asegura que tampoco sabía nada de los datos de inteligencia de Naji Sabri.

El exfuncionario de la CIA Bill Murray no estaba contento con la forma en que los datos de inteligencia obtenidos de estas dos fuentes de alto perfil fueron usados.

“Yo pensaba que habíamos obtenido los mejores datos de inteligencia que alguien hubiera tenido en el período pre-guerra, todos los cuales resultaron ser ciertos. Sin embargo, esa información fue descartada y no se usó”.

Y, así las cosas, desde algún lugar de América, los saludo…

La Voz del Árabe (LVÁ) – Noticias – abril 24 del 2017

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