Inicio Islam EL CALIFATO FATIMÍ: EL ASCENSO Y CAÍDA DEL CHIISMO EN MAGREB

EL CALIFATO FATIMÍ: EL ASCENSO Y CAÍDA DEL CHIISMO EN MAGREB

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Por Laura Tejeda Meza

La Voz del Árabe (LVÁ) – Cd. de México, abril 12 del 2017 – Entre los siglos X y XII, hubo una amplia gama de dinastías musulmanas, siendo una de las más importantes el Califato Fatimí, que dejó su huella en el islam y en la historia mundial.

El Califato Fatimí se estableció principalmente en el Magreb (Norte de África) y fue uno de los poco Califatos Chiitas en la historia, al constituir un imperio en Egipto, Magreb (Argelia y Túnez), Máshrek (Siria, Líbano y Palestina), Sicilia y Yemen.

La escena política estuvo animada por conflictos entre sectas y movimientos. Con el fin de ganar cierta legitimidad, la mayoría de estos movimientos aseguraban ser descendientes directos de la familia del Profeta Muhammad.

El sirio Ubayd Allah al-Mahdi fundó la dinastía Fatimí en el año 909, con la ayuda de los Ismaelitas (una rama chiita), como misioneros que allanaron el camino al estar firmemente establecidos en algunos países. Algunos misioneros fueron enviados al Magreb, específicamente a Cabilia, donde el Califa al-Mahdi fue presentado como el esperado Mahdi (“el guiado”) – el desaparecido líder espiritual, quien, de acuerdo al punto de vista chiita, regresaría a la Tierra para reestablecer la justicia.

Antes del Califato Fatimí, el centro de propaganda ismaelita fue la ciudad de as-Salamiya, en Siria. Esta propaganda chiita preocupaba al Califa Abasí debido a la tendencia chiita de ésta, la cual se oponía a los abasíes y tenía un impacto notorio en Magreb.

El Califa al-Mahdi difundió su doctrina en Cabilia y ganó el apoyo de las tribus beréberes de Cutama, que no apreciaban a los Aghlabides – la dinastía dominante en el Magreb en aquellos tiempos–. Estas tribus, ayudaron a eliminar la dinastía Aghlabí sunita y a combatir contra la oposición de sunitas y karijitas – corriente islámica que apareció en la primer Fitna (división y guerra civil en el seno del Islam), que corresponde al desacuerdo o división entre musulmanes en 656–. El Califa al-Mahdi delegó poder a sus aliados, los Kutama, los cuales se dividieron en dos dinastías, de las que emergieron dos reinos: los Ziríes, en la actual Túnez, quienes también fundaron la ciudad de Argel en 960, y los Hamaditas, en lo que es hoy el este de Argelia.

El Califato Fatimí empezó con la construcción de la ciudad de al-Mahdiyyah, al sur de Túnez, que vino a ser su capital. Alegaban tener un prestigioso linaje que se remontaba a Fátima, la hija del Profeta Muhammad y su primera esposa Jadiya.

Sus influencias se extendían hasta Yemen, donde tenían fuertes partidarios en la dinastía Sulayhid, una dinastía chiita ismaelita. Los fatimís dieron, por primera vez en la historia del Islam, el rango de hujja –el más alto rango en la jerarquía religiosa chií, el cual es un Imán que posé una relación con Dios mayor que cualquier otro– a la reina yemenita Malika Arwa bint Ahmad al-Sulayhiyya.

Los fatimí tomaron ventaja de la inestable situación política causada por la muerte del gobernante de Egipto para conquistarlo en el 969. Después de que el orden fue restablecido, empezó la construcción de una nueva ciudad, llamada al-Qahirah (El Cairo, “La Victoriosa”).

Del periodo fatimí data la Mezquita al-Azhar, erigida entre 928 y 992. Esta mezquita fue la mezquita oficial fatimí por cuarenta años. Luego, fue sustituida por la Mezquita al-Hakim, nombrada en honor del sexto Califa Fatimí, el Imán al-Hakim bi-Amr Allah. Además, el Califa al-Hakim fundó la Casa de la Sabiduría (“Dar al-Hikma”, o “Dar al-‘ilm”) en 1004, en la cual se promovía el estudio de la ciencias helénicas.

Después de la muerte del Califa al-Hakim, nació la religión drusa. Esta religión se basa en la iniciación filosófica y es considerada como una religión que emana de la rama ismaelita. A dos ismaelitas se les atribuye el origen de ésta religión: un persa llamado Hamza ibn Ali ibn Ahmad, quien aseguraba ser la inteligencia universal, y un turco llamado Mohamed ad-Darazi, quien fuera uno de los visires del Califa Fatimí al Hakim. Uno de los pilares de la fe drusa es la creencia que al-Hakim es el Mahdi, y que ha sido ocultado hasta el final de los tiempos. En 1021, los drusos fueron perseguidos por los musulmanes ortodoxos de Egipto, por lo que se refugiaron en el Máshrek, específicamente Líbano, Síria y Palestina.

En el 998, al-Azhar se convirtió en una universidad islámica. La reputación de al-Azhar creció y la corriente sunita se impuso sobre la chiita en esta universidad, al enriquecer la educación y al diversificar los cursos con la enseñanza de las cuatro Escuelas Sunitas de jurisprudencia. La Universidad de al-Azhar es hoy día uno de los principales polos del Islam sunita y la segunda universidad más antigua del mundo.

Después de medio siglo de prosperidad y estabilidad, el poder fatimí se debilitó a mediados del siglo XI. Los sunitas y, específicamente, el Malikismo – la escuela de interpretación legal más seguida en el Magreb–, expulsaron a los fatimís e se impusieron sobre el chiismo, el cual fue relegado.

En el Máshrek, Nur al-Din, una de las principales figuras de la Contra-Cruzada del siglo XII, permitió la implantación del Hanbalismo – una de las cuatro Escuelas Islámicas, considerada como la más conservadora– en Damasco. Sin embargo, estaba lejos de ser universal, dado que el Chiismo todavía conservaba muchos seguidores en Siria, así como en otros países de la región.

Lentamente, la idea de la legitimidad de los Fatimís empezó a declinar, a causa de las corrientes sunitas que se imponían. Esto les impidió combatir eficazmente contra los Cruzados en Máshrek. Finalmente, los españoles eliminaron la influencia fatimí en el Magreb. Después de la muerte del decimocuarto y último Califa Fatimí, al-Adid, en 1171, Saladino – primer gobernante de la dinastía Ayubí, cuyo centro de poder era Bagdad– se anexó el antiguo Califato Fatimí.

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