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EL TALENTO DE YASMINA KHADRA

No somos perezosos. Sólo nos tomamos el tiempo para vivir. Lo cual, no es el caso de los occidentales. Para ellos el tiempo es dinero.

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Por Laura Tejeda Mesa

La Voz del Árabe (LVÁ) – Cd. de México, abril 4 del 2017 – Dentro de la literatura árabe tenemos una gran gama de talentos, de entre los cuales está Yasmina Khadra, quien es el seudónimo de pluma del escritor argelino Mohammed Moulessehoul, cuyas obras son traducidas en más de cuarenta y dos lenguas.

Moulessehoul nació el 10 de enero de 1955 en Kenads, en el Sahara argelino. Su madre era beduina y su padre era un oficial de la Armada de Liberación Nacional (ALN), quien lo envió a la edad de nueve años a una institución militar, con el fin de que deviniese también un oficial, por lo que Mohammed realiza toda su escolaridad en escuelas militares y sirve como oficial en la armada argelina durante veinticinco años. En el año 2000 se retira de la armada con el grado de comandante, para poder consagrarse a su vocación de escritor. En efecto, Yasmina Khadra escribe desde sus tiempos en la armada; publicó seis novelas con su nombre verdadero entre 1984 à 1989 y obtuvo varios premios de literatura, como el del Fondo Internacional para la Promoción de la Cultura de la UNESCO, en 1993.

Sin embargo, para escapar de la censura militar instituida en 1988, él adopto varios seudónimos, hasta quedarse con el de Yasmina Khadra, después de once años del inicio de la censura. Éste seudónimo lo escogió en honor a su esposa, pues estos son sus dos primeros nombres, ya que ella siempre lo alentó a seguir adelante con su pasión. Además, decidió adoptar definitivamente un pseudónimo femenino para expresar su admiración por el coraje de las mujeres argelinas. Cabe mencionar que el seudónimo original era Yamina Khadra, pero un editor pensó que faltaba una “s” a Yamina, por lo que lo transformó en Yasmina Khadra.

También, el utilizar un pseudónimo le permitió terminar con una autocensura y con ello romper con el cuadro de vida militar y, por tanto, poder escribir libremente y colaborar con varios periódicos argelinos y extranjeros, principalmente para defender la libertad de los escritores connacionales y expresar su sentir sobre la situación político-social de su país.

Su verdadera identidad la revela a través de la publicación en 2001 de su autobiografía intitulada El Escritor, en la que narra su vida en la escuela militar y el comienzo de su carrera de escritor. Cabe mencionar que también ha obtenido varios premios con sus obras escritas bajo seudónimo.

Antes de abordar la cuestión de la lengua en la que escribe, habría que aclarar que Argelia fue región francesa de 1830 a 1960, por lo que, si bien hoy en día la lengua oficial es el árabe, los argelinos también hablan extraoficialmente el francés. Es ésta última lengua la que el autor decidió utilizar para sus obras. Al principio, el autor escribía en árabe pero, de acuerdo a un testimonio del escritor, su profesor de árabe lo hacía menos, mientras que su profesor de francés lo alentaba, por lo que el francés devino su herramienta de trabajo.

Khadra escribe con mucha profundidad y detalle, atrapa al lector con su estilo rico en imágenes y análisis del contexto real en el que se sitúan sus obras y de las situaciones plasmadas, escritas en una lengua experta sin ser tediosa o pesada, utilizando un rico vocabulario con gran habilidad para crear metáforas, lo que le da una musicalidad particular a sus escritos.

Según el autor, su pasión por la escritura viene de su tribu beduina: sus ancestros fueron poetas, eruditos y sabios. Sus enseñanzas educaron a muchas generaciones. De hecho, su mamá tenía la función de contadora de historias en su tribu. Cabe mencionar que hubo varias figuras literarias que inspiraron al escritor como: Camus, Kateb Yacine, Nietzsche y Dostoievsky, entre otros.

Yasmina Khadra es un orgullo para su país, ya que fue capaz, a fuerza de perseverancia y de su pluma, de encarnar la Argelia contemporánea a través de su talento, que la muestra tal y como es, con sus encantos y sus desgracias. De hecho, por petición del presidente argelino Abdelaziz Bouteflika, él fue el director del Centro Cultural Argelino de Paris en 2007; el gobierno consideró que este escritor de renombre internacional sería el mejor embajador de su país en la capital francesa, ciudad de cultura y de conocimiento. Esto fue hasta el 29 de mayo 2014, cuando criticó el cuarto mandato del presidente actual.

Parte de su inspiración es su querida Argelia, su pueblo, su cultura y su historia; otra, es la ciudad francesa en la que reside: Aix-en-Provence, a la que se mudó con su familia después de una corta estancia en México. Es en esta ciudad en donde realiza sus obras. Según afirma el escritor, la ciudad le recuerda la ciudad de su infancia: Tlemen, ya que tienen la misma historia, siendo ambas ciudades de agua con muchas zonas verdes.

“No somos perezosos. Sólo nos tomamos el tiempo para vivir. Lo cual, no es el caso de los occidentales. Para ellos el tiempo es dinero. Para nosotros el tiempo no tiene precio. Un vaso de té es suficiente para nuestra felicidad, mientras que a ellos ninguna felicidad les es suficiente La diferencia está ahí mi muchacho”. (Khadra, Y., (2008), Lo que el día debe a la noche)

En 1973 termina su primer compendio romanesco intitulado Houria, el cual se publica once años más tarde, pero es su saga de novelas policiacas del comisario Brahim Lob, quien es un comisario incorruptible en la ciudad de Alger, devastada por el fanatismo y la lucha de poderes, que le da un renombre internacional ̶ Morituri (1997), Doble Blanco (1998) y El otoño de las quimeras (1998), La Part du mort (2004) ̶ Las obras de Khadra tratan mucho de temas actuales, como en su último libro La Última noche del raïs (2015), en el que plasma las últimas horas del dictador libio Muamar Qadafi, o de historia contemporánea tanto de Algeria como de Medio Oriente, como es el caso de: Las Golondrinas de Kabul (2002), El Atentado (2005) y Las Sirenas de Bagdad (2006, en los que se habla de problemas en Medio Oriente, en los cuales el diálogo entre Oriente y Occidente es disfuncional.

El lector es confrontado a lo indecible, lo inhumano y lo insostenible ˗ Los Corderos del Señor (1998), Lo que sueñan los lobos (1999) y Las golondrinas de Kabul ̶. Sus libros esclarecen situaciones atroces al sumergirse en mundos difíciles con una gran capacidad de percepción y análisis. Según declaraciones del autor, él trata de resituar cada cosa en su contexto para una mejor comprensión y contrarrestar en sí las declaraciones simplistas de los medios de comunicación y los estereotipos políticos. Pero, sobre todo, trata de denotar la importancia de la vida y de su preservación.

Yasmina Khadra es uno de los mayores escritores de nuestro tiempo y uno de los más prolíficos, quien nos hace reflexionar sobre los eventos del día a día y sobre la vida.

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Las declaraciones y opiniones expresadas en esta publicación son exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de La Voz del Árabe.