Inicio Cultura REPÚBLICA ÁRABE SIRIA: HONOR A QUIEN HONOR MERECE

REPÚBLICA ÁRABE SIRIA: HONOR A QUIEN HONOR MERECE

Entre el Mediterráneo y el Éufrates, se extiende este bello país lleno de ciudades históricas, escarpadas montañas, verdes praderas y vastos desiertos.

3266
Compartir

Por Mauricio Saraya Ley

HONOR A QUIEN HONOR MERECE: La falta de escepticismo o credulidad extrema es un terrible problema que se expande en las sociedades actuales, incapaces de indagar la veracidad de lo que leen o escuchan a través de los medios masivos de comunicación y redes sociales. Esta actitud discapacita al individuo, nublando su entendimiento y comprensión de las verdaderas causas que yacen tras los eventos que cambian el destino de nuestras vidas. Es por esta razón que en esta sección queremos exaltar el valor de un pueblo ejemplar y darle un merecido reconocimiento por las aportaciones que con valentía y moralidad siguen aportando al resto del mundo. Ojalá y una vez lo entendamos despertemos de nuestro anestésico letargo.

Siria, oficialmente la República árabe Siria, es un país soberano de Oriente Próximo en la costa oriental mediterránea, cuya capital es la hermosa ciudad de Damasco, considerada por muchos la ciudad más antigua del mundo.

Entre el Mediterráneo y el Éufrates, se extiende este bello país lleno de ciudades históricas, escarpadas montañas, verdes praderas y vastos desiertos. El cruce de culturas y la herencia histórica hacen de este país una tierra de misterios por descubrir. Algunos historiadores han argumentado con sobrada razón que Siria ha sido el epicentro de la raza humana, ya que esta es la tierra donde las civilizaciones más antiguas vivieron en nuestro planeta.

Desde el periodo paleolítico hay presencia humana en el territorio que luego se llamaría Siria. Uno de los lugares más interesantes se encuentra a 75 km al norte de Damasco y es la cueva de Yabrud o de Íscafta,  en el distrito de Navek. Este sitio da nombre a una cultura que supone la transición del paleolítico inferior al medio. De ese momento en adelante, todas las etapas históricas están representadas, como quedaba muy bien atestiguado en los museos de Damasco y Alepo, antes de que el terrorismo internacional empezará con su constante y sistemático programa de destrucción, donde los usurpadores pretenden reescribir lo que en realidad pasó históricamente. No obstante, hay verdades que permanecerán intactas, aunque algunas culturas pretendan ignorarlo e incluso borrarlo, como el hecho de que entre muchas otras cosas, fue Siria quien ofreció al mundo la escritura cuneiforme ugarítica, la raíz del alfabeto fenicio que data del siglo XIV a. C.

Basta sumergirse en algunos de los escritos y declaraciones del reconocido internacionalmente profesor Philip Hitti, nacido en la Siria otomana, quien fue un estudioso del Islam e introdujo el campo de los estudios culturales árabes a los Estados Unidos, para constatar que muchos eruditos consideran a Siria como la mayor promotora de las características humanas.

El carácter del pueblo sirio es amable y tolerante, siendo por norma general gente hospitalaria que gusta de conversar durante largas horas, con una taza de té como excusa. Son sin embargo, muy conservadores respecto a las mujeres y a la forma de vestir si le comparamos con los estándares occidentales. Y no se trata de utilizar la burka, pues la shaira, también conocida como ley islámica, es inconstitucional en Siria, ya que su constitución es laica y no tolera los movimientos extremistas islamistas; más bien se trata de conservar un poco de pudor, que se aleja mucho de lo que los estándares de adoctrinamiento que Hollywood y la TV occidental, particularmente la estadounidense ha venido posicionando cada día como el ideal de la población más joven a perseguir, donde lo que importa no es lo que se lleva por dentro, sino lo que se enseña por fuera.

Es innegable que Siria está fuertemente influenciada por la religión islámica, y que la cultura siria está sometida a unos cánones muy estrictos que no obstante, ha sido la única en admitir refugiados iraquíes sin ninguna discriminación social, política o religiosa. Su enorme sentido de tolerancia y convivencia se puede constatar al ver que Siria cuenta desde siempre con el 10% de su población practicante del cristianismo y sin oposición alguna (por algo a lo largo de la historia seis papas han sido de origen sirio). Además, las mujeres sirias tienen los mismos derechos que los hombres al estudio, la salud y la educación, lo que ha dado como resultado un gran nivel de perfeccionamiento en áreas como el trabajo del metal, la marquetería, la tafiletería y la seda. Aún hasta hace muy poco tiempo podían verse en Damasco, Hama y Alepo (una de las ciudades más bellas y elegantes que jamás haya existido) tejedores de seda trabajando en sus telares de madera igual que lo hacían sus ancestros en el telar en tiempos remotos, y sopladores de cristal que rememoran cómo sus predecesores inventaron técnicas para colorear el vidrio hace ya más de 3000 años. Los artistas aún dibujaban héroes épicos casi idénticos a los que están grabados en las piedras siglos antes de Cristo. Todas estas maravillas han sido interrumpidas por los constantes bombardeos perpetrados y auspiciados por los intereses económicos de lo que antes se conocía como conspiración mundial, y que hoy día es un hecho consumado que no conoce la moral ni la decencia. Estados Unidos, seguidos de Inglaterra y Francia, los grandes títeres sionistas por excelencia, obedecen a su amo al tiempo que persiguen el beneficio de sus propios intereses, aunque el coste signifique la degradación ética y moral del género humano.

Y mientras los medios masivos de comunicación sionistas pintan a este país como primitivo y salvaje, Siria cuenta con una gran cultura que se destaca en múltiples facetas. Como ejemplo, está la tradición de poesía oral y escrita, donde los autores sirios jugaron un destacado papel en el renacimiento de la cultura árabe. La biblioteca Nacional de al-Assad, inaugurada en Damasco en 1884 constituye el principal depositario de la literatura del país. Dicho sea de paso, Bashar al- Assad, su actual presidente, sigue gozando al día de hoy de una aprobación extremadamente popular en su país.

Podrían llenarse cientos de páginas hablando del aporte cultural que Siria ha otorgado al mundo entero, donde aún falta por mencionar su gran contribución en los terrenos de la ciencia, la arquitectura y las artes culinarias, pero en esta pequeña reseña nos limitaremos a invitar al amable lector a que constate, por su propia cuenta, que aun cuando Siria es un tesoro de todos los tiempos que ha perdurado hasta nuestros días, se declara culpable de poseer una localización geográfica estupenda y contar con grandes yacimientos de petróleo, con reservas de más de 2,500 millones de barriles, cuya explotación está reservada a empresas estatales. También es culpable de oponerse al sionismo y a la criminal apartheid israelí, pues su población, bien informada, discute con frecuencia el precio que está pagando por combatir en contra del establecimiento del Nuevo Orden Mundial, con lo que Siria parece ser el último obstáculo ideológico que impide la esclavitud de la humanidad y la creación del Estado Talmúdico Gran Israel, que es la piedra angular escondida tras este pretendido nuevo orden y que ha estado detrás de cada guerra importante.

Así que no se trata de supuestas armas químicas utilizadas por el gobierno sirio en contra de su propia población, (vieja y trillada calumnia que ya utilizaron los Estados Unidos de Norteamérica sin buenos resultados) sino más bien de que nos demos cuenta que los genocidas necesitan desesperadamente inculpar a los países víctimas de un crimen que no cometieron, como pretendieron hacerlo contra todos los países árabes con aquella farsa absurda y estúpida del atentado de las torres gemelas, edificadas sobre terrenos sionistas, donde una de las torres se derrumbó sin siquiera ser tocada por avión alguno, y donde no aparecieron restos del avión que supuestamente se estrelló contra la única área vacía del Pentágono.

¿Y entonces qué razón hay para ensañarse contra un pueblo milenario que ha aportado culturalmente tanto a la humanidad entera, y donde reinó la paz por decenas de siglos?

Pues bueno, en esta barbarie capitalista sin escrúpulos en la que estamos inmersos es prácticamente un pecado capital que en Siria no se haya admitido la incorporación del Banco Central Rothschild, y que sea un país árabe sin deudas con el Fondo Monetario Internacional, ni con el Banco Mundial.

Por si esto no fuera suficiente, hablando de armas químicas, otra afrenta monumental es que en Siria se haya prohibido el cultivo, importación y consumo de los alimentos transgénicos, esos que sí podrían considerarse como un arma genocida en contra de cada nación que les utiliza indiscriminadamente, y que son los causales de que Estados Unidos sea en la actualidad el país más enfermo del mundo desarrollado.

En resumidas cuentas, el gobierno de Siria es ineludiblemente culpable de ser autosuficiente, de contar con una petrolera y un banco que se oponen a la privatización porque velan por los intereses de sus ciudadanos y no por el de los banqueros ni el de los petroleros. Culpable de seguir alimentando la edificación de valores morales como lo son la unión familiar y social en lugar de ridiculizarlos. Culpables de tener una apertura hacia la sociedad y cultura occidental como ningún otro país árabe y, finalmente, culpables de no prostituirse por un puñado de dólares cuyo valor económico hace mucho tiempo dejó de estar respaldado por una economía que no sea la de la guerra.

Así que sería bueno recordar tres cosas:

– la ignorancia es la mejor aliada de los depredadores

– pasividad y complicidad son hermanas

– la falta de solidaridad hacia otros pueblos tarde o temprano nos cobrará factura.

Para concluir este escrito, puesto en palabras de Andrea Parrout, curadora formal del museo del Louvre en París, cada persona civilizada en el mundo debería admitir que proviene de dos culturas: aquella donde ha nacido y Siria.

La Voz del Árabe (LVÁ) – Cultura – abril 19 del 2017

Compartir
_________________________________________________________________________________
Las declaraciones y opiniones expresadas en esta publicación son exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de La Voz del Árabe.