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EL PROFETA DEL ISLAM

Era (el Profeta) de estatura media, ni muy grande ni muy pequeño. Su tez era de color blanco rosado; sus ojos eran de color negro; su pelo grueso, brillante y hermoso…

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EL PROFETA DEL ISLAM
EL PROFETA DEL ISLAM

Por: Laura Tejeda Meza*

El Profeta Muhammad (paz y bendiciones para él) nació aproximadamente en el año 570 d.C. en el seno de la tribu de los Quraysh de La Meca. Huérfano de padre, pierde a su madre a la edad de 6 años, quedando bajo la tutela de su tío Abou Talib, un comerciante a quien acompaña durante sus viajes. Durante uno de estos viajes, a Bosra (Síria), conocen a un monje cristiana llamado Bahira, quien ve en Mohammed la marca de la profecía.

Según un jadiz célebre: “Era (el Profeta) de estatura media, ni muy grande ni muy pequeño. Su tez era de color blanco rosado; sus ojos eran de color negro; su pelo grueso, brillante y hermoso. Su barba, que rodeaba su cara, era abundante […]. Su andar era tan enérgico que parecía que sus pies se separaban de las piedras […]. Su rostro reflejaba tanta bondad que una vez en su presencia uno no se podía alejar”.

La Meca
La Meca

Aproximadamente a los 20 años, el Profeta se convierte en el hombre de confianza de una rica viuda, Khadija, quien posteriormente se convirtió en su primera esposa en 595, a pesar de los años que le llevaba ella. Su esposa se convertiría posteriormente en la primera persona que se convertiría al Islam, siendo su más grande apoyo. En aquel entonces la costumbre permitía la poligamia casi sin límites (antes de ser reglamentada posteriormente por el Islam), pero Mohammed se mantuvo monógamo hasta que su amada esposa murió.

El matrimonio tuvo seis hijos: cuatro mujeres y dos hombres, siendo únicamente las mujeres quienes llegaron a la edad adulta: Rukayya (se casó con Othman ibn Affan, el tercer califa del islam; murió en 624), Umm Kulthum (se casó con Othman ibn Affan a la muerte de su hermana), Fatima (se casó con el hijo de Abou Talib, ‘Ali, con quien tuvo a Hassan y Hussein: segundo y tercer imanes del chiismo) y Zeinab (se casó con Abu al-Aas ibn al-Rabee). Cabe mencionar que es el único matrimonio del Profeta que tuvo descendencia.

Asimismo, el matrimonio tuvo un hijo adoptivo, quien se llamaba Zayd ibn Muhammad, hasta la revelación de los versículos 4 y 5 de la Sura 33 del Corán, cambiando su  nombre a Zayd Mawla Muhammad (se tuvo que cambiar el nombre, ya que dichos versículos estipulan que un hijo que no es de sangre no debe perder el nombre de su verdadero padre).

En el año 610 la vida del Profeta cambia completamente con la “Noche del Destino”. Con casi 40 años, tenía la costumbre de retirarse a meditar por la noche en una caverna de la colina de Hira cerca de La Meca. Una noche, mientras que estaba meditando, escucho una voz (la del Arcángel Gabriel) que le decía: “¡Lee!”, a lo que él contestó: “No sé leer” (esto se repitió dos veces más). Posteriormente Gabriel le responde  recitando la primera Sura (Sura 96: Al-‘Alaq): “Lee en nombre de tu Señor que ha creado, que ha creado al hombre a partir de un coágulo […], que ha enseñado al hombre lo que no sabía […]”.

Después de esa noche, continuó yendo a aprender más revelaciones y posteriormente le conto lo sucedido a Khadija quien le creyó inmediatamente. Los primeros convertidos fueron gente cercana al Profeta, específicamente gente de su familia. Posteriormente, el número de seguidores del Islam se agrandó, convirtiendo incluso a un comerciante rico llamado Abu Bakr, fiel compañero, futuro suegro (padre de su esposa ‘Aicha) y primer sucesor. Sin embargo, no se dice en vano que “nadie es profeta en su propia tierra”, y el Profeta no fue la excepción, pues la gente de La Meca no creía en su palabra.

Para el 615 el Profeta predicaba públicamente, lo que molestaba a los ricos de La Meca, ya que perturbaba sus costumbres. Por esto, una parte de los musulmanes huyeron a otros países mientras que los que se quedaron con el Profeta en ésta ciudad sufrían de burlas y boicots de todo tipo. A pesar de esto, el Profeta mantiene su sangre fría, sabiendo ser diplomático y afable, con gran tacto en los asuntos tribales y paciencia hacia los suyos, pero contundente respecto a las prescripciones de Allah.

El año 619 fue devastador para el Profeta ya que sufrió dos grandes pérdidas: la muerte de su tío querido y de su amada esposa. Posteriormente, se volvió a casar varias veces: Khadija Bint Khuwailid, Sawda Bint Zum’a, ‘Aicha Bint Abu Bakr, Hafsa Bint ‘Omar, Zeineb Bint Khouzaima, Oum Salama, Zeineb Bint Djehch, Djouwayriyya Bint El-Hareth, Safiyya Bint Huyeiy Ibn Akhtab, Ramla Bint Abu Sofiane y Maymouna Bint El-Hareth. Los musulmanes llaman a sus esposas “las madres de los creyentes”, en forma de respeto, con base en el versículo 6 de la sura 33 del Corán. Tuvo más esposas de lo permitido en el islam (Corán 4:3), debido a que Allah le da un estatus especial (Corán 33:50), sin mencionar que en aquel entonces era una manera de entablar alianzas y de proteger a las viudas. De acuerdo con varios jadizes, el Profeta era un hombre dulce, atento y generoso con cada una de sus esposas, participando también en las tareas del día a día.

En 620, el Profeta realizó lo que hoy llamamos el “viaje nocturno” (isra) y la asunción al cielo (miraj). Poco después de la muerte de Khadija, el Profeta fue transportado de La Meca a Jerusalén, acompañado del Arcángel Gabriel, sobre una yegua con cabeza de mujer, denominada Bouraq. Una vez que llego a su destino subió al cielo (a partir de donde actualmente está la Cúpula de la Roca, edificada en 692), donde se entretuvo con otros profetas antes de conocer a Allah, quien le prescribió los cinco rezos cotidianos (salat).

Para ese entonces, ya no era seguro para los musulmanes seguir viviendo en La Meca, por lo que el Profeta decidió emigrar a Yathrib (renombrada Medina posteriormente) en 622, dónde el profeta tenía familiares del lado materno y fue recibido favorablemente. Esta migración es conocida como Hijra y es el punto de inicio del calendario musulmán. En Medina, Muhammad es tanto Profeta como jefe de grupo.

En 624, los musulmanes, guiados por el Profeta, ganan la “Batalla de Badr” contra el clan de los Quraysh, que los habían llevado al exilio a Medina. Esta es la primera de varias batallas entre ambos. Asimismo, los musulmanes se vieron enfrentados a las tribus judías de Medina, debido a una traición efectuada hacia el Profeta. Igualmente en 624 se instauró el Ramadán y se reoriento el rezo de Jerusalén hacia La Meca.

En 630, los musulmanes retoman La Meca con gran poder. Se destruyeron todos los ídolos preislámicos y se instauró la ley islámica.

Al final de su vida, el Profeta, ya había unificado las tribus del Hejaz (región oeste de la península arábiga) bajo su comando. Poco antes de su muerte, instaura el peregrinaje (Hajj) hacia la Kaaba. En 632 el Profeta del Islam muere, sin haber designado un sucesor, y es enterrado en Medina.

*Laura Tejeda Maza: Licenciada en Estudios Árabes y Maestra en FLE, ambas realizadas en Francia. Políglota y redactora en tres revistas, entre las cuales se cuenta La Voz del Árabe. Aborda diversas temáticas sobre Francia y Mundo arabo-musulmán.

La Voz del Árabe (LVÁ) – Religión – México, junio 16 del 2017

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Las declaraciones y opiniones expresadas en esta publicación son exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de La Voz del Árabe.