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Ninguna ciudad del mundo posee la mística y la magia de La Meca, ni se cuenta otra tan venerada. A mitad de camino entre Suez y Adén, en la península arábiga, La Meca atrae cada año millones de peregrinos. Y cada vez son más los millones de devotos musulmanes que se postran en dirección a esta ciudad magnética, cual brújula atraída por un imán.

Este centro de cúpulas resplandecientes y minaretes afinados como lanzas, es también un centro industrial y comercial, pues el islam impregna todas las actividades de la vida del musulmán, desde el arte o la ciencia hasta las abluciones y la comida. La Meca es la ciudad natal del profeta Mahoma, nacido hacia el 570, quien arrancó a su pueblo de las tinieblas del paganismo y le enseñó el camino del dios único, Allah. Sólo los seguidores de Muhammad tienen acceso al recinto de La Meca, únicamente quienes se encuentran en estado de pureza ritual ‘pueden posar sus pies en el interior de la Gran Mezquita y acercarse a la sagrada Kaaba y al pozo de Zamzam, para llevar a cabo los ritos correspondientes. Los peregrinos se visten con sencillez y sin adornos, pues en la mezquita de Al-Haram todos los fieles son iguales.

La Meca, o Al-Makka en árabe, se encuentra en una cuenca desértica ubicada entre una llanura litoral y una meseta. La Meca está considerada como la ciudad sagrada del islam. Todos los años, millones de peregrinos musulmanes acuden hasta aquí desde todas las partes del mundo para rezar en el lugar donde nació el profeta Muhammad (hacia el año 570 d.C.), fundador del Islam.

La hayy, nombre que recibe el peregrinaje de los musulmanes, se traduce en una masiva afluencia de fieles a la Mezquita de La Meca, el templo religioso más sagrado para los musulmanes.

La meta del peregrinaje es la Kaaba, el santuario principal del islam que se encuentra en el gigantesco patio interior de la Gran Mezquita. La Kaaba (que en árabe significa “dado” o “cubo”) consiste en un edificio cuyas dimensiones aproximadas son: 12 x 10 x 15 m. La Kaaba, la casa de Dios (Bayt Allah) para los musulmanes, está enteramente envuelta por la kiswah, un brocado negro de gran peso. El ángulo sudeste de la Kaaba alberga fragmentos de la “Piedra Negra” (al-Hadshar al-Aswad), según la leyenda, Abraham recibió la piedra al construir la Kaaba como regalo del arcángel Gabriel. Los científicos opinan que se trata de un meteorito, aunque todo es pura suposición.

Durante la hayy, los peregrinos dan siete vueltas a la Kaaba en el sentido inverso al de las agujas del reloj, mientras realizan sus alabanzas a Alá. Estas vueltas se denominan tawaf. Durante el recorrido, los fieles intentan besar o tocar la Piedra Negra. La Kaaba establece la dirección de las plegarias (qibla) en cada lugar de la tierra: así, en sus oraciones diarias todos los musulmanes deben inclinarse en dirección al santuario.

La Kaaba está considerada la primera casa de Dios, y se supone que fue construida por el primer profeta, es decir, Adán. Después de éste, sin embargo, la Kaaba cayó en el olvido y se fue desmoronando, hasta que el profeta Abraham y su hijo Ismael la redescubrieron gracias a la inspiración divina y la volvieron a levantar.

La Kaaba es un santuario musulmán desde el año 632, y ha sido objeto de numerosos conflictos bélicos entre musulmanes. En el 931, la Piedra Negra fue objeto de un robo perpetrado por miembros de una secta islámica y llevada a Bahrein. Veinte años más tarde, tras arduas negociaciones diplomáticas, recuperó su espacio en La Meca.

En el siglo XIII, los egipcios conquistaron la ciudad, y tres centurias más tarde hicieron lo propio los turcos. En 1630, el sultán turco Murad IV decretó una nueva construcción. En 1916, el gran jerife Hussein I Ibn Alí logró deshacerse de los turcos. En 1924, la ciudad fue ocupada por Abd al Aziz ibn Saud, sultán de Nadshd, quien la convirtió en el centro religioso de Arabia Saudita y de la comunidad musulmana. En la actualidad, La Meca es una metrópolis musulmana con más de 2.000.000 habitantes, aunque durante los meses de peregrinación puede llegar a albergar a más de tres millones de personas.

¿Qué es la Kaaba y por qué es sagrada? La estructura sagrada por excelencia de toda la arquitectura islámica es la Kaaba, construida, según la tradición, por Abraham y su hijo Ismael. El término significa, simplemente, «edificio cuadrado». Este corazón vivo del mundo musulmán mide 12 m de longitud, 10 de ancho y 15 de altura; está instalado sobre una plataforma y cubierto de brocado negro. La cortina que cubre la puerta y la banda que rodea el perímetro muestran inscripciones en oro. La construcción de mármol y piedra gris está orientada de modo que sus cuatro esquinas corresponden a los puntos cardinales.

En el interior de la Kaaba cuelgan lámparas de oro y plata, pero el elemento de mayor importancia es la Piedra Negra, que los peregrinos deben rodear y besar siete veces al llegar a La Meca. Los orígenes de esta Piedra Negra se pierden entre la leyenda y el aura de espiritualidad que le otorgó Muhammad. Los geólogos le atribuyen origen meteórico, pero según la tradición cayó del cielo al Jardín del Edén y le fue entregada a Adán para que absorbiera los pecados de éste tras haber sido expulsado del Paraíso.

La historia dice que en un principio la piedra era blanca, pero que por la acumulación de pecados humanos fue tomando una coloración oscura. Según otra tradición, le fue entregada a Abraham por el ángel Gabriel —se dice que conserva la huella del pie de Abraham— con el propósito de que se constituyera en la piedra angular de su templo.

Peregrinación a la meca: cada año, al empezar el último mes del calendario musulmán, millones de personas viajan a la costa oriental de Arabia Saudita para el hadj, la sagrada peregrinación a La Meca que todo musulmán devoto debe realizar, si puede, una vez en la vida. Esta multitud de visitantes procede de todos los rincones del mundo donde se practica el Islam.

Fue en la ciudad de La Meca donde, en el año 570 de la era cristiana, nació el profeta Muhammad, fundador del Islam, quien ordenó convertirla en lugar de peregrinación musulmana. El centro de devoción es el santuario de la Kaaba, edificio de forma cúbica situado en La Meca que, según la tradición musulmana, fue construido por Abraham. Es a la Kaaba hacia donde todos los musulmanes se vuelven para rezar cinco veces al día, sin importar dónde estén. Es particularmente sagrada la Piedra Negra, que incrustó Muhammad en un muro del edificio.

Como primero y último actos de la peregrinación, los musulmanes visitan la Kaaba y le dan siete vueltas. Quienes logran acercarse a la Piedra Negra la besan o la tocan al pasar; pero, debido al gentío, la mayoría ha de conformarse con agitar la mano en dirección a la Piedra. Los principales días de ceremonia, oración y meditación son del 7 al 10 del mes, y en gran parte de ese tiempo todos los peregrinos deben estar en el mismo sitio al mismo tiempo.

El hadj anual es una notable proeza de organización. La sola cantidad de participantes plantea problemas de salubridad, transporte y mantenimiento del orden. Se levanta una inmensa ciudad de tiendas de campaña para albergar a los visitantes, que exceden en número de tres o más a uno a los habitantes de La Meca.

A pesar de todos estos inconvenientes, la peregrinación se vuelve cada vez más popular. El peregrino regresa a su país con renovado orgullo, después de haber cumplido con una de las más sagradas obligaciones de su religión.

DOCUMENTAL MECA Y LA PEREGRINACIÓN

La Voz del Árabe (LVÁ) – ISLAM – México, 2017